Dolor de Cuello

El dolor en la región del cuello, parte superior de los hombros y cervicales es uno de los más frecuentes en la población.

Prácticamente todos hemos tenido alguna vez dolor de cuello, sensación de rigidez o malestar en estas zonas.

En ocasiones también podemos tener, añadido o derivado de esta lesión en el cuello, dolor de cabeza (en la frente, en la zona de la oreja, sensación de presión en el ojo, irradiación de dolor hacia los brazos…).

A veces achacamos este dolor en el cuello y parte superior de los hombros a posturas, a que dormimos en posiciones extrañas, demasiadas horas mirando el ordenado, móvil, etc…

En parte tenemos razón, pero esto es sólo la consecuencia, el problema no está en esas posturas o posiciones, sino en que no estamos “preparados” para aguantar tantas horas sentados mirando a la pantalla del ordenador, durmiendo en una posición distinta o con diferentes almohadas…

Igual que a nadie se le ocurre levantar con el brazo pesas de 30kg, cuando nunca hemos hecho ese ejercicio, o lo hemos hecho con diferente peso, no se nos debería ocurrir estar 8h sin movernos delante del ordenador, cuando nuestro cuerpo está preparado para aguantar un máximo de 30mins.

Los músculos no solo sirven para mover pesos o levantar objetos (músculos dinámicos), también sirven para mantener posturas (músculos estáticos).

Como no estamos preparados para aguantar tanto tiempo sosteniendo la cabeza mientras estamos sentados, el cerebro identifica que esos estabilizadores han llegado a su límite y nos intenta avisar. 

¿Cómo nos avisa el cerebro?

Con DOLOR, y con RIGIDEZ.

Y qué hacemos cuando llevamos 2-3h sentados delante del ordenador y nos empieza a doler el cuello o notarnos “cargados” …. AGUANTARNOS.

Al hacer esto, el cerebro empieza a realizar estrategias de protección:

-Compensamos con otros músculos u otras regiones (llevamos los hombros a las orejas, apretamos los dientes durante el día y/o la noche…).

-Dejamos caer la cabeza hacia adelante (ya no aguanta esta musculatura y acaba cediendo).

-Se generan “acortamientos” en las fibras musculares para generar rigidez y procurar cierta estabilidad (las famosas contracturas).

Cuando esto lo realizamos durante varios días, semanas, meses… acabamos generando alteraciones estructurales que, al sobrecargar las estructuras pasivas (ligamentos) y activas (músculos) de sostén y estabilidad, pueden derivar en: protrusiones, hernias, radiculopatías…

¿Cómo podemos tratar y prevenir esto?, ya que al final por trabajo o necesidades tenemos que estar si o si esas horas delante del ordenador o en esas posturas viciosas.

Con Ejercicio y Control Motor: para saber reconocer nuestras posturas, comprender y conocer los diferentes movimientos y ganar fuerza en esos músculos estabilizadores para que, poco a poco, puedan aguantar más tiempo sin fatigarse.

Con educación, para saber reconocer ese dolor, lo que conlleva, y que herramientas tenemos para aliviarlo y prevenirlo.

Con terapia manual, la cual aporta mejoría de los síntomas a corto plazo (disminuir el dolor, mejora de la movilidad…). Aunque sin los otros dos pilares no se mantendrán en el tiempo.

– En el día a día, con pequeños descansos durante la jornada laboral (levantarse, moverse un poco, leves estiramientos), para dar un respiro a esa musculatura estabilizadora.

Como podéis observar en este artículo, la recuperación y la prevención de estos dolores en la región del cuello o de los hombros, pasa por tres pilares:

-Educación.

-Ejercicio Terapéutico.

-Terapia Manual.

Para realizar un buen tratamiento de estas lesiones tan frecuentes es importante una buena valoración inicial:

Conocer antiguas lesiones o procesos médicos que puedan incidir en esta lesión, valorar las articulaciones que tienen mucha relación con la región cervical (mandíbula y hombros), saber cuál es la profesión, el día a día y a que cargas te expones durante el mismo, si estás pasando por momentos de más estrés, si tienes mal sueño…

Una vez que tenemos esta información podemos empezar a elaborar un buen plan de ejercicios específico para cada paciente (con unos objetivos, unas cargas y unos ejercicios específicos).

Por último, como cuando estos pacientes acuden a los profesionales sanitarios, suele ser cuando ya tienen bastante dolor y sintomatología, realizaremos un tratamiento manual para que los síntomas y la movilidad mejoren en el corto plazo, sabiendo que, sin los otros pilares, no conseguiremos erradicar esta lesión o prevenir que vuelva a aparecer en los próximos meses.

Si te sientes identificado con este tipo de lesiones, con los problemas que estas conllevan y quieres conocer cómo puedes remediarlas y prevenirlas, desde el Centro de Fisioterapia Pablo Calleja, estamos a tú disposición.

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