Si eres mayor de 65 años, esto te interesa: ¿Cuánta actividad física debes realizar según los expertos?

La edad es un factor de riesgo determinante en la aparición de patologías crónicas no transmisibles, como pueden ser las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión, la diabetes, el cáncer y las patologías neurológicas, entre otras.

Al mismo tiempo, y en paralelo al envejecimiento, la escasa práctica de actividad física y las conductas sedentarias adoptadas por un elevado porcentaje de la población maximizan de manera significativa la probabilidad de desarrollar enfermedades crónicas y el riesgo de mortalidad por cualquier causa (1).

En relación con la actividad física, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado en noviembre de este mismo año las guías sobre las recomendaciones para los distintos tipos de población (niños y adolescentes, mujeres embarazadas, ancianos, etc.).

Atendiendo específicamente a la población mayor de 65 años, la OMS propone la realización de programas de ejercicio físico multicomponente.

Estos programas deberían incluir ejercicios de fortalecimiento muscular, ejercicios orientados a incrementar la capacidad aeróbica y otros destinados a mejorar el equilibrio.

Este plan de ejercicio se dirige fundamentalmente a mejorar la capacidad funcional y a reducir riesgo de caídas, y debe realizarse a una intensidad moderada-alta al menos tres días por semana (2).

En concordancia con la OMS, la Guía Americana de Actividad Física recomienda un mínimo de entre 150 y 300 minutos de actividad física aeróbica de intensidad moderada (3-6 MET), o entre 75 y 150 minutos de actividad física de intensidad vigorosa (> 6 MET), a la semana para los adultos mayores, indicando además la necesidad de complementarlo con ejercicios de fuerza que involucren a los principales grupos musculares al menos dos días por semana (3).

La relación inversa dosis-respuesta que existe entre el volumen de actividad física aeróbica y el riesgo de deterioro físico funcional en los adultos mayores está ampliamente descrita.

Un estudio que evaluó la dosis óptima de actividad física en relación a la esperanza de vida reveló que un umbral 3-5 veces superior a las recomendaciones mínimas parece ofrecer mayores beneficios en cuanto a reducir el riesgo de mortalidad se refiere, si bien el beneficio adicional con respecto al volumen mínimo recomendado es modesto. Además, dicho estudio no apreció riesgo alguno para la salud cuando el volumen mínimo recomendado de actividad física fue sobrepasado más de diez veces (4). 

Tal y como indica el grueso de la literatura científica, el ejercicio físico es una herramienta fundamental en la prevención y tratamiento de las enfermedades crónicas no transmisibles en adultos mayores.

Por tanto, es necesario consolidar al ejercicio físico como tratamiento de primera línea en personas con estas patologías e inculcar al mismo tiempo la importancia de practicarlo con  regularidad.

Referencias

1. Patterson R, McNamara E, Tainio M, de Sá TH, et al. Sedentary behaviour and risk of all-cause, cardiovascular and cancer mortality, and incident type 2 diabetes: a systematic review and dose response meta-analysis. Eur J Epidemiol 2018;33:811–829.

2. Bull FC, Al-Ansari SS, Biddle S, et al. World Health Organization 2020 guidelines on physical activity and sedentary behaviour. Br J Sports Med 2020;54:1451–1462.

3. Piercy KL, Troiano RP, Ballard RM, et al. The physical activity guidelines for Americans. JAMA 2018;320:2020–2028.4. Arem H, Moore SC, Patel A, et al. Leisure time physical activity and mortality: A detailed pooled analysis of the dose-response relationship. JAMA Intern Med 2015;175:959–967.